Siminoticiero
Un corazón noble da, entrega y participa. Uno así late en cada uno de los integrantes de Hogares de la Caridad, Asociación Civil.
En 1991, inspirados por las palabras de San Juan Pablo II y de Santa Teresa de Calcula, la comunidad católica “Siervos de Jesús y Esclavos de María” fundaron en Guadalajara, Jalisco, esta obra, con la finalidad de atender a la población de escasos recursos.
El objetivo se encaminó a niños y jóvenes con discapacidad, y ante la imperante necesidad de este sector, se abrió la primera casa para ofrecerles un lugar seguro y trato digno.
En Jalisco, 15.2 % de la población presenta alguna discapacidad física o mental, informa el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En Hogares de la Caridad se brinda atención a 41 pacientes, donde la esperanza por un mejor futuro y el reto de enfrentar las enfermedades son situaciones del día a día.
En la colonia Providencia y con los brazos abiertos, Alejandro Orozco, director general de la asociación, recibe a cada uno de los jóvenes que se han enfrentado al abandono, maltrato u orfandad.
Sus enfermedades mentales y discapacidades físicas exigen una atención especializada; desde camas de hospital, traslado mediante silla de ruedas o sondas para su alimentación. Cada uno de ellos encuentra amor, atención y paciencia en las instalaciones, que son su hogar.
Como sociedad, personas y cristianos, estamos obligados a brindarles un buen trato para que ellos salgan adelante y tengan una mejor calidad de vida. Les queremos dar lo mejor para hacer de ellos seres felices, indica Alejandro Orozco.
Este cariño y amor no solo es bien recibido por los pacientes, sino también, en palabras de los voluntarios y trabajadores de la asociación, se multiplica hacia ellos.
Katia Veloz, nutrióloga en Hogares de la Caridad, asegura que durante su estancia ha recibido más de lo que ha podido dar. “Cada día los chicos nos enseñan algo nuevo. Con sus capacidades y manera de vivir, nos dan una visión distinta de cómo vivir”.
Además de tener un hogar con atención especializada, los jóvenes reciben terapia individual, tanto física como psicológica, fundamental para su sano crecimiento.
“Nos esforzamos por desarrollar su individualidad. Les damos acompañamiento escolar y estamos al tanto de sus emociones. Nuestro objetivo es hacer que tengan una vida lo más parecida a la que todos tenemos”, asevera Susana Pérez, coordinadora de educación especial.
“El prejuicio es el peor enemigo”, señala Orozco. “Nosotros luchamos contra él. Cuando las personas ven a alguien con discapacidad, creen que no se pueden comunicar con ellos, o no saben cómo acercarse. Pero todos debemos saber que ellos sienten, viven como nosotros y debemos esforzarnos para darles lo mejor”.
Debido a las condiciones de sus pacientes, los gastos en insumos médicos y dietas especializadas representan un reto enorme, al que debe hacerse frente.
“Recibimos donativos en especie o económicos. Estamos dados de alta en Hacienda, para hacerlos deducibles de impuesto. Toda la ayuda es bien recibida. Nos dan despensa, pañales, medicamentos o insumos. También el voluntariado es valioso. Estamos agradecidos por su apoyo y fe en nuestra institución”, afirma Orozco.
Recuerde: ¡Ayudar es vivir!
Scotiabank Inverlat
No. de cuenta: 01009398570
Clabe: 044320010093985703
BBVA
No. de cuenta: 0104346300
Clabe: 012320001043463009
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